El Carmelo en 50 palabras...

Hermano Armando

El Carmelo es el seno materno, es María, son sus entrañas donde las almas que Dios se ha escogido salen a la luz para la vida eterna. Es el monte, en el que viviendo como ella, se cultivan las flores de las virtudes para recrear a nuestro Rey y Señor.

Hermano Duván

El Carmelo es lugar de encuentro de dos enamorados que buscan estar solos para sumergirse en un mar de dulces delicias; el Carmelo es un jardín florido, un espacio propicio para hablar de amores con quien sabemos nos ama. Este, mi Carmelo del alma es un pedacito de cielo en la tierra donde Dios se hace pequeño para estar conmigo.

Hermano Santiago

Carmelo es el lugar de purificación de un alma que se transfigura para vivir como Jesús: en oración, en soledad, en intimidad, en fraternidad, en pobreza, en castidad, en humildad, sencillez, belleza, consuelo y sobre todo en amor. Carmelo es estar vestido como la Virgen María, quien permanece de pie ante la cruz por la Iglesia y las almas.

Hno Francisco

Carmelo significa jardín. Podría compararse con el jardín del paraíso que tuvieron Adán y Eva antes de que pecaran. Tiene varias características: la providencia de Dios, el poder hablar con Dios, la fraternidad, alegría, plenitud, señorío sobre la naturaleza. Un lugar donde me encuentro con Dios y mi propio ser.

Hno Andrés María

El carmelita es un peregrino que con los ojos puestos en Jesús camina hacia la cima del monte de la perfección. Mientras va de camino anticipa el cielo ofreciéndose por las almas, especialmente las sacerdotales. Camina como la Santísima Virgen acompañado de la sabiduría de la inseguridad; transformándolo todo en prójimo.

Hno Jesús Felipe

El Carmelo es la familia que Jesús me ha regalado como camino de salvación, es lugar de encuentro con el Amado; en la oración, en el trabajo, en la alegría, en el estudio y en la fraternidad con mis hermanos y Comunidad, es donde doy mi vida por la conversión del mundo entero.

Hno. Fredy María

El Carmelo es el desierto donde Dios quería que me escondiera. A imitación de María Santísima, en una vida oculta, solo deseo que el Señor vea la humillación de su esclavo (Lc 1, 48) y por la misericordia de Dios ser hostia viva, santa, grata a Dios (Rm 12, 1).

DSCF6130 editado

El Carmelo es un nuevo cielo y una nueva tierra. Es la tierra de la madre de Jesús, la promesa de Dios para la humanidad. Es profetismo, misericordia, transparencia y verdad. Son las puertas del cielo que se abren en gracia, presencia continua de María. Es la brisa suave del Espíritu que corre veloz y lento.

Hno Juan Diego

Ser Carmelita no es sólo un regalo, es una gran oportunidad para algo muy simple que es: complacer a Dios. Es un toma y dame, es en sencillas palabras "amarlo y hacerlo amar". Soy Carmelita cuando me entrego y esto lo ratificó cuando descubro todo lo que él me quiere dar.

Hno Daniel María

El Carmelo es una familia, vivir el cielo anticipado aquí en la tierra. Es una vida entregada a la oración, al silencio, a la soledad, a una muerte continua del “yo”, para vivir fraternalmente el amor de los unos con los otros, adorando a Dios en todo momento a través de María.

Hno Mauricio

Carmelo es oír un "sígueme" de Jesús y responder con un "sí" del corazón, es soledad sonora, es una herida de amor, es buscarte Jesús en la noche y hallarte en la cima de un monte, es reconocer que yo nací para ti Jesús y que tú eres para mí.

Hno José

Ser carmelita es vivir en una familia que se ama, que se ayuda mutuamente, que se anima hacia la santidad. Es levantarse cada día con el deseo de estar con el Amado en un diálogo profundo y silencioso en donde solamente existe la mirada amorosa de Dios sobre su consagrado que se deja cargar por los brazos de ese amado Padre

Visítanos

Girardota - Antioquia

Vereda Juan Cojo, Sector San Francisco

Fraternidad Sagrado Corazón

Fotografías por: Oscar Páez

Síguenos

  • Facebook Social Icon
  • YouTube Social  Icon
Oración de visperas - Carmelitas Contemplativos
00:00 / 00:00
Hno Mauricio

Carmelo es oír un "sígueme" de Jesús y responder con un "sí" del corazón, es soledad sonora, es una herida de amor, es buscarte Jesús en la noche y hallarte en la cima de un monte, es reconocer que yo nací para ti Jesús y que tú eres para mí.